lunes, 9 de diciembre de 2013

Manifestaciones del Abuso Sexual

Al describir las manifestaciones del abuso sexual mi intención es que se entiendan las consecuencias de esta injusticia y al observarlos  poder detectarla  y así invitar a cuestionar las ideas dominantes que hay sobre el tema y sus efectos. Detección, es mi intención, no hacer creer que las personas están “dañadas”, “traumadas”, que es la idea generalizada.  Aunque es cierto que el abuso sexual lastima mucho a las personas, de alguna manera éstas hacen lo posible por salir adelante, y de esta manera hay que ver estas manifestaciones, como un esfuerzo de las personas para continuar con su vida.

Prefiero hablar de manifestaciones y no de síntomas porque ésta última nos lleva a la idea de enfermedad.  Las personas que vivieron abuso sexual sufren las consecuencias de esta injusticia, de alguna manera son “entrenadas” por el ofensor y la sociedad a creer ciertas cosas de ella mismas, y esto afecta su vida de muchas maneras. Al cuestionar las ideas dominantes e invitarlas a vivir de acuerdo a sus preferencias, esas “manifestaciones” desaparecen.

De unos siete años a la fecha (2013), programas en la televisión muestran historias de mujeres que salen adelante tras haber tenido una experiencia de abuso sexual y/o violación. Y se ha difundido la idea de que esa experiencia es una injusticia, y he notado que se traduce en que las mujeres aprenden que no es su culpa, y en la medida de que se expone que el abuso se llama así porque alguien de más poder que ellas, se aprovechó y que ellas hicieron lo que pudieron para defenderse, es posible que continúen con su vida sin los efectos del abuso que enseguida menciono. Esto de alguna manera confirma que aunque sea una experiencia muy desagradable, no necesariamente quedan “traumadas de por vida”. Además también depende del contexto, a veces las niñas no quedan “traumadas” porque los adultos que las rodean las protegen y de alguna manera les hacen sentir con sus acciones que el responsable es el agresor: ya sea que ven que lo regañan, le dejan de hablar, lo corren, se separan (en caso de que sea la pareja) etc.

Todas las manifestaciones que vienen a continuación están bajo la influencia de un pensamiento estructuralista, listado de síntomas, sin tomar en cuenta el contexto (los factores sociales que influyen en la problemática) ni la doble escucha, es decir la de la historia del trauma y la historia de lo que la persona hizo para resistirse, protegerse, minimizar el daño y proteger lo que es valioso para ella (White 1995 y 2006).

A continuación describiré los efectos o las manifestaciones del abuso sexual los cuales están sujetos a muchas variables y son mencionados por los autores referidos coincidiendo con mi experiencia cuando no conocía el trabajo de las prácticas narrativas.  Es decir, llegué a ver mucho de los síntomas mencionados.  Ahora que trabajo con la doble escucha, mi experiencia es radicalmente diferente.  De todas maneras lo dejaré así porque es de mi interés que se de a conocer esta problemática y quizá es más fácil si inicio con esta manera tradicional de trabajar y poco a poco muestro mi evolución hacia las prácticas narrativas.  El tiempo en que trabajé con la manera que me enseñaron en la escuela, es decir, la psicología que domina, me ayudó mucho, no lo voy a negar, pero la manera de trabajar con las prácticas narrativas es mucho muy diferente y me gusta más.  Es muy respetable si alguien prefiere esta manera tradicional o estructuralista de trabajar. Entonces, de acuerdo a esta tradición, las manifestaciones dependerían de:

  1. La duración y la frecuencia: aunque solo suceda en una ocasión puede sentirse mal y con algunos síntomas sobre todo con dificultades sexuales o una autoestima muy baja, no se diga si duró meses o años.  A más frecuencia y duración más dolor, aunque puede haber excepciones.
  1. La relación con el ofensor: no es lo mismo que sea el papá o el vecino. Cuando es incestuoso (padre, hermanos, tíos, primos) puede ser más traumático que si es un desconocido o alguien que no sea de la familia. 
Una señora pensaba que su hermano “la había manoseado”  fue una sola vez y ella se sentía muy mal, eso la hizo irse de casa y casarse a los 15 años. Cuando entró a terapia, y en el proceso, se dio cuenta de que no había sido su hermano sino su papá.  Su hermano le llevaba solo dos años y ya como adulta, recordó que fue un cuerpo adulto el que se acercó cuando ella tenía 6 años.  Esto le afectó mucho, sentía que era peor que fuera su padre.

  1. Si hubo violencia o seducción: cuando hay violencia es más traumático. Pero la seducción las hace sentirse muy culpables por sentirse cómplices. Con seducción se presenta más culpa; con violencia más disociación y/o comportamiento autodestructivo.
  1. La edad de la víctima cuando todo comenzó: en la etapa pre-verbal es más comun encontrar flashabacks o como Briere (1996) los llama “memorias o recuerdos intrusivos”.
  1. Si nunca lo dijo: se queda con la culpa, no hay quien desmienta. Con toda la cascada de: “es mi culpa, no merezco nada bueno, no soy buena...”
  1. La reacción de las personas importantes para la menor cuando rompió el secreto, si le creyeron o no, cómo reaccionaron en la familia, a veces las culpan por destaparlo, o por “separar” a la familia, lo que hace que la experiencia de abuso tenga significados más negativos.  Se instala la culpa y la vergüenza con más intensidad (Yau Check-Wai 2006)
  1. Los recursos emocionales que tiene. 
 Recuerdo a una muchacha abusada por su padre que me contó que ella en un rincón lloraba y se daba besos y se decía “yo te quiero mucho”, cuando creció lo contó a sus amigas y rezaron y la ayudaron mucho, según me dijo ya de adulta.  Ella tenía muchos recursos (internos y externos, sus amigas) y salió adelante. Incluso, había perdonado a su padre y tenía una relación con él más balanceada. Necesitó poco tiempo en terapia.

En otra ocasión una jovencita de 15 años quien vivió incesto por su padre, me contaba con mucha tranquilidad que ella iba a estudiar mucho para llegar a ser una buena abogada y meter a la cárcel a los ofensores.

  1. Las relaciones afectivas y de apoyo que tenga, como las amigas, que acabo de mencionar en el punto anterior, o si hay adultos que la protejan de más abusos, si la niña cree que la persona que fue abusiva tiene un problema y es responsable, probablemente no desarrolla consecuencias a futuro por esta experiencia, como nos dice Adams-Wescott 1993, y Herman (1997) comenta lo mismo “ una respuesta de apoyo de las personas puede mitigar el evento, mientras que una respuesta hostil o negativa puede intensificar el daño y agravar el síndrome traumático”.  si no le creen o la culpabilizan, el malestar y la culpa aumentan.  Si la familia mete denuncia o regaña al ofensor, indirectamente la desculpabiliza y esto la libera,  lo he confirmado en mi trabajo con niños y niñas o con adultas. 
Una mujer me contaba como ella había vivido abuso sexual por un trabajador de un rancho cuando era niña.  Ella sintió horrible, me comentó, pero se lo comentó a su nana.  La reacción de ella fue algo así como “viejo cochino, cómo se le ocurre” con un coraje, que a ella le quedó claro que no hizo nada malo, está como un recuerdo pero no tiene ni tuvo un impacto en ella.

  1. Tipo de actividad sexual: cuando hay penetración (con el pene o con el dedo, o en vagina, recto o boca) parece ser más traumático, quizá por ser más invasivo, aunque no necesariamente. Probablemente tenga que ver con la cultura que aun exige virginidad a las mujeres y éstas se sienten muy culpables cuando sienten que la “pierden”, o porque se hace diferencia (la ley la hace entre estupro y atentados al pudor). Cuando no hay penetración dicen que “no pasó nada”.  Podría estar asociado también al dolor que implica por la penetración. Otra posibilidad es que la penetración está relacionada al dominio y el sometimiento, y eso de decir “no pasa nada” cuando no hay penetración, es como una idea dominante heterosexual (Almaas & Pirelli 2011).
Una señora en su primera sesión me dijo que había sido abusada sexualmente cuando tenía 5 años, había sucedido solo una vez y sentía que le afectaba mucho, que lo tenía a diario en la mente.  El responsable era su tío materno.  El tío la “escogió” de entre sus tres hermanas, las mandó a la tienda y le dijo “tu ven para acá, tu quédate y cerró con llave la puerta.  Se sentía tan mal que en esta primera sesión no quería platicarme qué fue lo que pasó.  Con este ejemplo vemos que fue una vez, y la manera es violenta, lo que impacta mucho en la persona. 

La próxima semana hablaré ya más específicamente de manifestaciones físicas y emocionales.

ADAMS-WESRCOTT J., Dafforn Thomas A., Stern P.: Escaping victim life stories and co-constructing personal agency. En therapeutic conversations edited by Stephen Gilligan and Reese Price.  W.W. Norton&Company 1993 USA.
ALMAAS E. & PIRELLI E.E.: Talking about Sexuality with survivors of sexual abuse. The International Journal of Narrative Therapy and Community Work 2011. No. 2. Dulwich Centre Publications.Australia
 BRIERE J.: Therapy for adults molested as children. Springer Publishing Company 1996.USA
HERMAN J.: Trauma and Recovery, the aftermath of violence-from domestic violence to political terror. Basic books 1997 USA
WHITE M.: Naming abuse and breaking from its effects. En Re-Authoring Lives: Interviews & Essays. Dulwich Centre Publications 1995. Australia. En español: Reescribir la Vida, Entrevistas y Ensayos. Gedisa editorial 2002. Barcelona
WHITE M.: Working with people who are suffering the consequences of multiple trauma: a narrative perspective. En Trauma: Narrative responses to traumatic experience. Edited by David Denborough. Dulwich Centre Publications 2006. Australia
YAU CHEUK-WAI Delphine: Taking a journey with young women who are subjected to sexual abuse within families. The international Journal of Narrative therapy and Community Work: Working with young people.  Edited by Dulwich Centre Publications #1, 2006 Australia.

domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Qué es una violación?

Para trabajar con personas violadas es importante reconocer que es un delito que sufren las mujeres desde hace mucho tiempo. Si, es un delito, una fusión de sexo y violencia, no es una seducción o provocación, no es tampoco un deseo inconsciente, es un abuso de poder, de alguien más fuerte, un hombre, a alguien considerada por éste como más débil o de segunda clase.  Es un crimen muy antiguo que "priva a la víctima del control y la decisión" según he leído, pero las mujeres me han enseñado que SI pueden elegir, es decir, puede que no tengan el control para evitar que suceda pero siempre intentan hacer algo y sobre la marcha van decidiendo qué hacer para evitar en lo posible el máximo daño .  No tiene justificación y no es merecido.  A veces lo justifican en el mito de que NO significa SÍ, lo escuchamos hasta en las canciones en la radio.  La violación es una experiencia traumática aunque no se consuma y “solo quede en el intento” como a veces se quiere minimizar,  deja a la persona en un estado de miedo y desconfianza. Es increíble cómo se minimiza el delito si la mujer logró defenderse y que no sucediera. También he aprendido que las mujeres van dándose cuenta de que no es su culpa porque es un ataque. 

En algunos aspectos, trabajar con una persona violada es parecida a l trabajo con personas sobrevivientes de abuso sexual. Tienen situaciones en común y diferentes como ya lo expliqué cuando hablé de definiciones.

Hay veces que después de una violación recuerdan un abuso sexual que no tenían presente. Entonces esto toma importancia principal, sobretodo si el agresor fue alguien cercano. El manejo es entonces el de una sobreviviente de abuso sexual y lleva más tiempo que si solo hubiera ocurrido la violación.

Recuerdo a una joven de 17 años que acudió a mí porque la habían violado.  Tras la primera sesión se fue muy tranquila y muy bien. A la siguiente cita llegó diferente, triste y cabizbaja, había soñado que su hermano entraba a su cuarto y le acariciaba las piernas mientras dormía. Le expliqué que después de una violación eso podía pasar, recordar o soñar cosas,  y que lo dejara en paréntesis e hiciera lo que necesitara para sentirse segura. Ella insistía en que no sabía si era realidad o sueño. Yo sabía que las posibilidades de que fuera real eran altas, pero no es conveniente sugerirlo, solo le comenté que era importante sentirse a salvo, y que si quería pusiera una botella en la puerta, si era real, ella se despertaría, si era un sueño, nada pasaría. A la tercera sesión llegó confirmándolo, en efecto, su hermano entraba al cuarto por la noche y ella asustada, se quedó quieta.

Es fácil que se piense “pero no le hizo nada, solo le tocaba las piernas” y no es así.  el abuso del poder está: como hombre, su hermano es más fuerte que ella, era el hermano mayor, más autoridad y entraba cuando ella dormía, abusa del estado de relajación e inconsciencia.

Cuando me llega una muchacha que ha sido violada (recordar la definición: cualquier acto sexual realizado con violencia, en la calle y por un desconocido) llegan días después buscando apoyo emocional y lo que hago es lo siguiente:

Juntas cuestionamos las ideas que dominan sobre las violaciones como la manera de andar vestida, y concluimos que ande vestida como sea, incluso,  al grado de que pudieran confundirla con una sexo servidora por su manera de vestir,  no es una invitación a que la violen, quizá a que le pregunten  “¿a cuanto el acostón?”, pero no violarla.  Y que andar sola en la noche o en la madrugada es una imprudencia no una invitación a la violación. Y si coquetearon,  coquetear es intentar ver que puede haber entre nosotros, no una sugerencia al maltrato.  Si fueron ingenuas y aceptaron  ir a un hotel a platicar “para que nadie nos moleste” y bajo la promesa de que no va a pasar nada, es ingenuidad o imprudencia o tontería no un deseo de ser violada. Es importante aclarar esto porque, en esta sociedad, generalmente el ir vestida de determinada manera, el andar sola por la noche, el coquetear, o el ser  ingenua se vuelven “agravantes” o “causales” de violación que solo las hacen sentir culpables, y no es justo.

Otro aspecto importante es el alcohol, si la mujer lo toma y vive una violación se siente muy culpable por haber bebido. es entonces muy importante aclarar que ni aun en estos casos son responsables, sobre todo si estaban muy alcoholizadas, ¿que claridad de juicio tienen así? Es un abuso de alguien que puede sobre alguien que no. Eres responsable del alcohol que consumes pero jamás será una invitación a la violación.

Recuerdo lo mal que llegó una señora de 60 años, muy deprimida y con ideas suicidas porque bajo los efectos del alcohol fue violada.  Ella se sentía muy culpable. La persona que la violó pudo irse caminando cuando ella estaba totalmente alcoholizada. Las culpas se fueron cuando reflexionamos juntas, que su estado no era una invitación a la violación y se fue tranquilizando y al sentirse mejor, se propuso no volver a tomar.  La señora mejoró muchísimo y toda la sintomatología depresiva desapareció.

Siendo médica, checo cuando fue la ovulación y en qué etapa del ciclo menstrual está para ver las posibilidades de embarazo, sobretodo cuando vienen semanas después, si  llegan dentro de las 72 hrs. ofrezco la anticoncepción de emergencia. Dicho sea de paso,  es muy raro, aunque a veces sucede, un embarazo a consecuencia de una violación.

Ver la posibilidad de infecciones para ofrecer tratamiento.  Las tranquilizo dicíendoles que el porcentaje de SIDA es muy pequeño según Adams y Fay (1989)  y si desean un examen, les doy una orden.

Permitir la expresión del enojo, es muy útil escribir una carta y quemarla después.

Explico la importancia de la denuncia y respeto cuando no quieren hacerlo, ciertamente a veces vuelven a ser victimizadas y si son bonitas, las insinuaciones de que lo provocaron no les ayuda mucho. La sociedad en que vivimos aun duda mucho de las mujeres que reportan una violación. Es curioso cómo dudan de que ellas hayan sido atacadas y no dudan de que a algunos hombres les gusta tomar a la fuerza a una mujer.

Si es mujer soltera  y adolescente que no ha tenido relaciones sexuales conversamos y desmentimos las ideas que hay  en relación a la virginidad.  Algunas tienen temores al respecto y otras no. De todos modos les digo que ellas siguen siendo vírgenes pues no se han entregado a nadie, fue un delito, un arrebato lo que sufrieron, fueron víctimas de la irresponsabilidad y la violencia de otro.  Además eso de  “perder” la virginidad no vale, les explico,  porque si yo “pierdo” ¿quién gana? O ¿quien me la encuentra? Se ríen. Estamos así creando una relación desigual y digo lo mismo si quedaron embarazadas.  Que sigan con su vida como la tenían planeada, dentro de lo posible, porque no será lo mismo si hubo o no embarazo.

Recuerdo una adolescente de 14 años a quien tenían planeado celebrar sus 15, yo le dije que si quería hacerlo lo hiciera, sin vergüenza porque ella no hizo nada malo  de lo que tenga que  avergonzarse. Y se los digo a los padres también.

Hago énfasis en que va a estar bien.  Si tiene pareja y quiere compartir para encontrar consuelo qué bueno, si no lo quieren hacer, está bien, no es algo que tengan que “confesar”.

Como generalmente sienten mucho miedo,  buscamos la manera en que pueda ayudarse a sentirse segura como por ejemplo dormir con la luz prendida, salir acompañada. Que haga lo que necesite hacer, no importa si parece ridículo como por ejemplo poner 10 o 20 pasadores en su puerta, lo importante es que se sienta a gusto, a salvo.

Asegurarles que el miedo y la inseguridad que sienten van a pasar y que sí se puede salir adelante.  A veces bromeo con ellas y les digo que no se les va a olvidar, porque me preguntan “¿se me va a olvidar algún día?” , amnesia no les va a dar pero si va a dejar de tener el impacto que ahora tiene.

Siempre insisto en que “de lo malo lo bueno” y les pregunto qué pueden aprender de la experiencia y generalmente se dan cuenta de que son más fuertes de lo que creían.

Una muchacha que fue violada por 4 tipos me dijo que menos mal que solo la habían violado, porque peor sería que la hubieran herido en la cara o en algún órgano vital.

Les ofrezco una copia del libro de Linda Braswell (1999), sin la portada porque en ella se lee “fui violada” y la persona no tiene que andarlo anunciando. En realidad el libro se llama Quest for respect algo así como la búsqueda del respeto. Yo tengo el libro y saco una copia para prestarla,  a veces me la devuelven y a veces no, lo bueno es que tengo el original.

Reflexionamos en las ventajas que tiene el tener un cuerpo sano como tocar a las personas en las que confía, disfrutar de los sentidos; vista, olfato, gusto, oído, movimiento. Que la vida no se arruina por la violencia del otro y que por muy mal que se sienta se va a recuperar.

La violación no la convierte en mercancía defectuosa porque su valor está en todo su ser no solo en esa “partecita”.

Cuando hay embarazo vemos las alternativas si lo quieren conservar o dar en adopción. Aveces ocurre un aborto espontáneo y esto puede ser un alivio y no hay porqué sentirse culpable, les digo, y checo porque las culpas son tan fáciles  de entrar. Es importante comprenderlas y no juzgarlas por haber rechazado al bebé, su cuerpo es sabio, mujeres que desean bebés también los pierden. La vida y la muerte son un misterio.

Cuando lo quieren dar en adopción, a veces se sienten muy culpables, reflexionamos que es un acto de amor a su bebé porque  esperan que encuentre un hogar donde puedan tener lo que ellas sienten que no le pueden dar. Que está bien que ellas acepten y reconozcan que no se sienten capaces de cuidarlo, porque les recuerda la violencia con que fue concebido.

Cuando lo desean conservar resalto la parte de ellas que está en su bebé, y si al principio lo rechazaron y después lo aceptaron, les ayudo a comprenderse:  y el bebé siente la aceptación que ahora sienten. Hago énfasis en que los bebés reciben también lo bueno, no solo lo malo. A todos nos pasó así recibimos lo bueno y lo malo de nuestros padres, y más que malo, son limitaciones, no hay nadie perfecto.

Si quieren abortar, aun después de ofrecer otras opciones, las comprendo, yo no soy nadie para juzgarlas y siempre les digo que pueden contar conmigo si lo necesitan después. No recomiendo lugares ni doy medicamentos para hacerlo porque no lo se y así me siento bien, pero me parece importante que no se sientan condenadas y que sepan que pueden contar conmigo para hablar si lo necesitan.
  
Cuando la violación sucede a un adolescente varón (es mucho menos frecuente, pero se empieza a dar, solamente he tenido una experiencia) aclaro que además de lo anterior no tiene nada que ver con la homosexualidad.



 ADAMS C. & Fay J.: Free of the shadows: recovering from sexual violence. New Harbinger Publications Inc. 1989 USA
BRASWELL L.  ¡Violada! Editorial Panorama 1999 México

domingo, 3 de noviembre de 2013

Trastorno Borderline y Abuso Sexual

Hoy compartiré lo que se define como borderline un diagnóstico muy usado en las mujeres y la relación con el abuso sexual.
Briere (1996) y Curtois (1988) citando al DSM IV (Ahora van en el 6 y salió en 2023) refieren que la persona diagnosticada como borderline tiene un patrón de inestabilidad en las relaciones interpersonales,  de la autoimagen, los afectos y marcada impulsividad que inicia en una edad adulta temprana y que se presenta en una variedad de contextos. Para hacer el diagnóstico, continua, se requieren cinco áreas de nueve:
·       Esfuerzo terrible para evitar el abandono real o imaginario
·       Patrón inestable en las relaciones caracterizado por extremos de idealización y devaluación
·       Disturbios en la identidad manifestados por problemas en la autoimagen y sensación de sí mismo
·       Impulsividad en por lo menos dos áreas que son potencialmente dañinas: generalmente en gastar demasiado,  en el sexo,  con substancias de abuso, conducir atrabancada y arriesgada
·       Comportamiento autodestructivo, generalmente suicida o automutilación
·       Inestabilidad emocional debido a una marcada reactividad sentimental
·       Sentimientos crónicos de vacío y aburrimiento
·       Enojo inapropiado, intenso o sin control
·       Estrés por ideas paranoides transitorias que están relacionadas con la tensión o a síntomas disociativos severos
Como veremos más adelante, estos comportamientos se encuentran en algunas de las personas que han sido víctimas del abuso sexual, sobretodo incestuoso. Y podemos relacionarlos con la injusticia y el abuso que vivieron, esas dificultades tienen una explicación muy distinta a la tradicional.

Briere  (1996) continúa  diciendo  que generalmente la personalidad borderline es atribuída a una “pérdida objetal temprana” y a dificultades en el proceso de “separación-individuación”. La mayoría de los teóricos, del desarrollo borderline, continua Briere, como Kemberg, trazan el origen en una madre disfuncional en los primeros años de la vida uno o dos años (generalmente los abusos que se reportan suceden alrededor de los 6 a 9 años) que debido a esta relación inadecuada la niña queda  atrapada en un nivel pre-edípico donde no aprenden a tener relaciones objetales sanas.  Esto es muy injusto pienso yo porque si el abuso sexual es un antecedente común en personas diagnosticadas como borderline o limítrofe la agresión fue recibida por su padre no por la madre. Esto coincide con lo que Briere continua diciendo, que Freud estableció un precedente para las siguientes generaciones de terapeutas para no creer  o dudar de lo que dicen sus consultantes.

Diversos investigadores del abuso sexual refieren que el abuso sexual a temprana edad interfiere con la formación de vínculos seguros; y que la utilización de estrategias de sobrevivencia, o los síntomas o manifestaciones como yo le llamo, son las que más tarde serán catalogadas como síntomas de borderline. En vez de verlas como respuestas o  intentos para poder seguir adelante, como funciones adaptativas para disminuir la tensión son vistos como patología en la psicología tradicional.  En el incesto, la niña no puede establecer vínculos seguros porque su padre que debía cuidarla la traiciona al abusar de ella. Además, la mayoría de los ofensores son masculinos, y no la llamada “madre disfuncional” que refiere la psicodinamia tradicional. Los problemas de la autoestima son entendibles pues si el agresor no valoró y apreció a la niña, ni siquiera la tomó en cuenta, cómo va aprender a valorarse. además de todo lo que se dice socialmente de las experiencias sexuales en las mujeres. y la manera en que se les culpabiliza.

 El comportamiento impulsivo muchas veces  forma parte de los intentos para no pensar y recordar el abuso que vivieron. Y del comportamiento autodestructivo hablaré más adelante. El enojo desproporcionado tiene que ver con el enojo por haber sido víctimas,  generalmente se responsabilizan de lo que pasó, se culpan y se enojan por no haberse defendido (lo cual no es cierto, las personas siempre hacen algo para protegerse, lo intentan aunque no funcione). A veces ese enojo se les sale de las manos y buscan consulta por sentirse muy agresivas con los hijos. Y luego con todo lo que cargan no es fácil ser pacientes, y encima se les tacha de "malas madres", lo cual es curioso porque a los varones, por muy violentos  que sean  o a pesar del incesto no cargan el título de "malos" padres, con la misma frecuencia e intensidad que las mujeres.

Y ese "patrón de las relaciones que varía entre idealización y devaluación" probablemente tiene que ver con los contextos sociales en que vivimos. Se les enseña a las mujeres que lo más importante es estar en pareja y es la relación a la que hay que aspirar, y a los varones se les enseña a la conquista, no es nada raro que en ese afán de tener pareja y con las dificultades que han tenido con el abuso, las mujeres se enganchen con quien les habla bonito. Además en una sociedad que dice que es mejor estar en pareja que sola porque estar sola parecería que es lo peor que le puede pasar a una mujer; las mujeres se quedan en relaciones por muy difíciles que sean para no estar solas o porque dejaron de trabajar cuando se casaron o embarazaron. También se les invita a perdonar ofensas con frecuencia, a esforzarse para que la relación funcione  y a quedarse en la relación. Estos condicionamientos sociales pasan desapercibidos con mucha frecuencia.

Otros diagnósticos comunes que reciben las personas que han vivido abuso sexual y/o físico en la infancia  además de el de borderline son los de depresión, trastorno somatomorfo y personalidad múltiple (Herman 1997). Este último quizá tenga que ver con otros factores sociales y culturales, es un diagnóstico que con cierta frecuencia se hace en Estados Unidos o se hacía.  A mí en lo personal no me ha tocado y sí lo he leído mucho (Herman 1997, Briere 1996, Phillips & Frederick 1995 y otros).

El problema no es el diagnóstico, sino la estigmatización que se hace y el no relacionar esos síntomas, manifestaciones o diagnóstico con los efectos de la agresión recibida. Coincido con Dolan (1991) quien dice que “este diagnóstico no provee un entendimiento de los síntomas en relación a la victimización, haciéndolo por lo tanto, más difícil para que ocurran cambios terapéuticos.”

Briere (1996), Curtois (1988), Dolan (1991), Herman (1997),  Kamsler (1998), Phillips & Fredreick (1995), White (2006), y mi experiencia coincide, que, al relacionar el abuso, sus efectos,  y al darse cuenta que la experiencia traumática fue una injusticia, una agresión  que aun así no pudo destruir lo que es valioso para ellas, las personas avanzan rápidamente, mejorando muchos de los aspectos de su vida.

Mi experiencia no coincide con lo que se dice de las personas que ponen ese diagnóstico de borderline o limítrofe y que dicen que son pacientes difíciles que rara vez salen adelante. He visto muchas mujeres que cuando trabajamos juntas desmintiendo las ideas que dominan y que el abuso les hizo creer, salen adelante. Sobretodo cuando hacemos hincapié en lo que es importante para ellas y en lo que la experiencia de abuso no pudo destruir como sus valores y convicciones, y lo que es importante para ellas.

Cuando empecé a escribir y a reunir información  hace ya casi 10 años no se hablaba de esto, ahora (2024) se habla con más libertad, pero se sigue haciendo énfasis en lo dañada que está la persona, se hace una sola historia de su identidad, cuando hay muchas y ella puede decidir cual es la historia de su identidad preferida. 

BRIERE J.: Therapy for adults molested as children. Springer Publishing Company 1996.USA
CURTOIS C.: Healing the incest wound. Norton & Company 1988. USA
DOLAN Y. Resolving sexual abuse: solution focused therapy and Ericksonian hypnosis for adults survivors. Norton 1991 USA
HERMAN J.: Trauma and Recovery, the aftermath of violence-from domestic violence to political terror. Basic books 1997 USA
KAMSLER A.:La formación de la imagen de si misma. Terapia con mujeres que sufrieron abuso sexual durante la infancia. En Terapia del Abuso Sexual. Durrant y White compiladores. Gedisa editorial 1993 Barcelona.
PHILLIPS M. &FREDERICK C. : Healing the divided self:clinical and Ericksonian hypnotherapy for post-traumatic and dissociative conditions. W.W. Norton & Company 1995, USA
WHITE M.: Working with people who are suffering the consequences of multiple trauma: a narrative perspective. En Trauma: Narrative responses to traumatic experience. Edited by David Denborough. Dulwich Centre Publications 2006. Australia