viernes, 3 de abril de 2015

¿Juegos Sexuales Apropiados Según la Edad o Abuso Sexual?

 Gil y  Cavanagh ( 1993) dicen que hay dos cosas que se pueden decirse de la sexualidad infantil con certeza: 1) La curiosidad sexual, el interés, la experimentación y el comportamiento es progresivo con el tiempo y 2) el comportamiento sexual está afectado por muchas variables.  Ellas y Ryan G y Lane S (1997) comentan que para diferenciar entre un juego y un abuso sexual hay que tomar en cuenta lo siguiente: 
  1. Edad de las personas involucradas: en menores de 12 años, a diferencia de los adultos, el límite es menor, en vez de 5 años son tres por la disparidad que hay en muchos aspectos de la vida. En la edad adulta tres años no es mucha la diferencia pero entre niños, seis y tres si lo es. Cuando la disparidad en la edad es de tres o mayor, es importante investigar qué está pasando. La edad no debe ser tomado como único criterio.
  2. Tamaño: un niño alto y “ponchado” puede imponerse ante uno delgadito. El que uno sea alto y robusto es importante porque puede intimidar al otro. O uno alto y delgado puede imponerse ante uno gordito. El tamaño puede influir en que un niño/a se aproveche de otro/a aunque tengan la misma edad.
  3. Status o jerarquía: cuando se deja a un niño que cuide a otros, se le da estatus y jerarquía, mucho más si es mayor y puede utilizar ese privilegio. O puede ser también que un niño de 6 admire mucho a su hermano o primo de 11 y éste pudiera aprovechar esa admiración y hacer un uso inadecuado de ella. Esto es muy importante ya he comentado que el abuso sexual es un abuso del poder y en estas circunstancias un niño puede ejercer su poder sobre otro.
  4. Tipo de actividad sexual: la actividad sexual que esté más allá de lo esperado para la edad; no es lo mismo jugar al doctor y poner una inyección que una exploración vaginal o insertar cosas en el ano o la vagina. Cuando los niños muestran un comportamiento sexual inusual hay que preguntarnos  ¿están imitando algo que vieron o vivieron? ¿ha sido expuesto prematuramente a información sexual? A veces los niños pueden ver pornografía y de ahí pueden imitar conductas. 
  5. Cómo se da el contacto: con presión, intimidando, forzando, amenazando, seduciendo a otros/as. En relación a las amenazas hay que entender la edad de los niños implicados. Pueden creer que es cierto que van a matar a su mamá, para otras, que su hermano les deje de hablar porque dicen puede ser muy importante.
  6. Qué tan persistente: si un niño insiste constantemente aunque el otro dice que no.  O si ya se le llamó la atención y explicado que no se hace, y continua.
  7. Evidencias del progreso en la naturaleza o frecuencia de la actividad sexual: si se les ha encontrado desnudos y en otra ocasión uno arriba del otro, a pera de que ya se les haya llamado la atención.
  8.  Secreto: muy importante si hay obligación a mantener el secreto de lo sucedido.

El juego sexual es una actividad espontánea, hay risas y alegría, se “chivean”, hay niveles esporádicos de inhibición y desinhibición. El problema es cuando hay dominio, coerción, amenaza, fuerza.  Los niños se ven agitados, ansiosos, temerosos, intensos. La amenaza no necesariamente puede ser verbal, se puede intimidar con el tamaño, el estatus o la persistencia en el abuso sexual, o cuando no responde a límites y/o distracciones.

Es importante que cuando encontremos a los niños en juegos sexuales no regañarlos ni pegarles, mucho menos hacer referencia al juego como sucio o malo, hay que guiarlos, enseñarlos que su cuerpo no es un juguete y que si sienten curiosidad le pregunten a sus padres. Es una oportunidad para hablar de lo que pasa y que las madres, que son generalmente las que los cuidan, aprovechen para transmitir sus valores y convicciones respecto al sexo.

Gil y Jonson (1993) resumen de la siguiente manera:
  1. La sexualidad normal es congruente con el desarrollo físico, emocional, psicológico, cognitivo y moral de los niños y es progresivo con el tiempo.
  2. Es importante tomar en cuenta todas las variables.
  3. Los niños parecen tener experiencias sexuales cada vez más pequeños, el juego sexual apropiado a la edad y el experimentar entre iguales no es dañino ni traumático para los niños.
  4. El comportamiento sexual que es excesivo y/o  compulsivo, desviado de la espontaneidad natural que contiene una dinámica de amenaza, fuerza o coerción debe evaluarse muy bien porque esto no sucede en el vacío, algo está pasando.

Muchos de los comportamientos sexuales problemáticos son el resultado de:

  1. Exposición a material sexual explícita dentro o fuera del hogar.
  2. El niño ha sido involucrado prematuramente a la sexualidad por un niño mayor, un adolescente o un adulto.
  3. Es el resultado de falta de guía, límites y/o afecto de la familia.

Pongamos un ejemplo:
 Una abuela descubre a su nieto de 8 años acostado arriba de su hermana de 5, ambos desnudos. La abuela los había mandado a bañar y como no estaban listos fue a ver qué pasaba. Al abrir la puerta del baño el niño salta y le dice que no es lo que parece, que no estaban jugando a lo que parece.

Analicemos:
  • Edad: una diferencia de tres años
  • Jerarquía: es el hermano mayor
  • Tamaño: es más alto y fuerte que la hermana
  • Tipo de actividad sexual: ambos desnudos ante lo que parece simulando el acto sexual
  • Actitud del niño al ser sorprendido
 Una manera de hacer las cosas podría ser hablar por separado con cada uno.  Al niño explicar que no está bien, porque los genitales y el cuerpo no son juguetes, es una actividad que no es adecuada para los niños sino para los adultos. Él es mayor y debe cuidar a la hermana, él es responsable porque tiene más edad y tamaño. El niño sabía que no era lo adecuado, por su actitud de justificarse. Los genitales son muy importantes, no son juguetes sino partes del cuerpo muy hermoso que hay que cuidar. Decirle algo como “la sexualidad está hecha para compartirla con alguien fuera de la familia y cuando estés grande y tengas la responsabilidad de un adulto.”
Probablemente las intenciones del niño no sea lastimar a la hermana pero hay que averiguar qué está pasando; dónde vio ese comportamiento, investigar si  está expuesto a pornografía, si alguien  lo tocó de una manera que no le guste.

Con la niña hay que explicarle más o menos lo mismo, aclarando que no es responsable de ese comportamiento sino su hermano por ser mayor, que es un comportamiento inadecuado por lo ya mencionado, que seguramente su hermano no quería lastimarla. Que los genitales son partes hermosas de su cuerpo que hay que cuidar. Investigar si fue obligada o presionada de algún modo. El que ella haya aceptado no la hace responsable, porque no tiene todo el conocimiento de lo que se va hacer y su hermano sí. Claro que se utiliza el estilo y palabras apropiadas para la edad.

En otra ocasión, una señora me refería que de niña, cuando estaba en cuarto o quinto de primaria, ella se dejaba que sus compañeros de salón le tocaran los pechos y que llegaron a desnudarse y tocarse. Mientras me lo decía estaba tranquila. Cuando me dijo que un conserje de la escuela y un vecino le habían tocado también (no al mismo tiempo) me lo dijo llorando y con angustia. Cuando le pregunto la diferencia, ella misma comentó que los niños eran de la misma edad y eso hizo la diferencia, además de que cuando ya no quería se terminaba el juego. Ella misma hizo la diferencia de lo que pasaba con sus compañeros y lo del conserje y sus sentimientos eran distintos. 



GIL E. & Cavanagh Johonson T.: Sexualized children: Assessment and treatment of sexualized children and children who molest. Launch press 1993 USA
RYAN G.  and Lane S. Editors: Juvenile Sexual Offending: causes, consequences and correction. Jossey-Bas Publicher 1997, USA





domingo, 1 de marzo de 2015

Los Niños y Niñas y el abuso sexual

Mi trabajo con niños ha cambiado con el tiempo. Al principio los citaba varias veces, una vez por semana y trabajaba con terapia de juego, en otras un material  que traduje de un libro para niños que vivieron abuso sexual. Después se lo di a la madre  para que lo trabajara en casa y los citaba cada 15 días  y fui aprendiendo con el tiempo que una vez  que los niños sentían que su madre les creía y entendían que no tuvieron la culpa, que no habían hecho nada malo y que el ofensor era el responsable y que su cuerpo es hermoso, las madres me decían que seguían bien. Yo me di cuenta que al decírselo a la madre y ésta creerles, los niños mejoraban  automáticamente. Y cuando los llevan conmigo al principio llegan hasta malhumorados y rejegos, y conforme les voy explicando e interactuamos se van relajando y ¡hasta los codos ponen sobre la mesa con mucho interés, participando y opinando!

Ahora lo manejo en una sesión como se verá más adelante y escribo las ideas principales en una hoja para que se lleven a su casa. Siempre dejo la cita abierta, que si necesitan algo me llamen y rara vez lo hacen. Cuando les vuelvo a dar otra cita van y la sesión dura pocos minutos porque la niña o el niño refiere sentirse bien y la madre refiere que el comportamiento de su hijo o hija volvió a ser como era y que está tranquila.

Estamos acostumbrados a escuchar lo mucho que “trauma” una experiencia de abuso sexual, y por lo tanto esperamos que el manejo o “tratamiento” (como con frecuencia se le llama) dure mucho tiempo.  En mi experiencia, trabajando con niñas se puede resolver en una sesión.  No es magia, creo que influye el que yo sea médica (ya saben todo el poder y credibilidad que tenemos los médicos, lo cual creo que es exagerado, pero en este caso, ayuda), y la convicción de llamar las cosas por su nombre, lo que facilita que salgan adelante.  Llamarlo abuso, quitar culpas, responsabilizar al agresor y no a la madre, reconocer las respuestas del niño o niña ante lo que pasó y ligarlo a lo que valoran y todo lo que he compartido en este blog es lo que ayuda.

Me han dicho que cómo es posible que yo diga que en una sesión la niña estará bien si el abuso sexual es una experiencia “muy traumática”, o no me lo preguntan y veo cara de incredulidad cuando comento mi experiencia. 

En una ocasión una madre volvió con su hijo porque la maestra de la escuela había dicho que no era suficiente, ¿cómo era posible? Al preguntarle a la madre cómo veía al niño, ella contestó que estaba bien, que ya era como antes, hacía caso, no tenía pesadillas, hacía su tarea. Y al preguntarle al niño refirió que se sentía mucho mejor. 

Es la convicción de que los problemas son socialmente construidos como refiere White (1995). Las manifestaciones del abuso sexual tienen que ver con la manera en que la sociedad en que vivimos maneja la sexualidad tan diferente para hombres que para mujeres.  Si tener sexo a edad muy temprana fuera valorado para las mujeres, casi seguro, nadie se sentiría mal  o si no se comentara lo que se comenta de la homosexualidad, probablemente  los hombres no estarían tan aterrorizados con una experiencia así.  Los “síntomas” vienen porque la mujer teme haber “perdido” la virginidad, el niño teme “hacerse gay” al recordar la experiencia de abuso con un hombre, o si la tuvo con una mujer y no lo disfrutó o no “pudo” se pregunta si será por ser homosexual.  Además de esto, es la convicción de llamar las cosas por su nombre, es un abuso, una injusticia, los niños jamás tendrán la culpa, solo el ofensor, no pasa por descuido de las madres y todo lo que ya he comentado en este blog favorece que la persona salga adelante. Necesitamos entender que el abuso sexual es un abuso de poder en el que se usa lo sexual para lastimar. Que hace daño porque además de lo que acabo de comentar, cosifica a las personas, utiliza a las personas como objetos.

  En una ocasión vi a una niña de 4 años que vivió abuso por su padre.  La pareja estaba divorciada. A partir del abuso se cancelaron las visitas con el padre y la niña estaba muy enojada con su mamá a quien veía como responsable de no verlo. Trabajamos un par de sesiones más. Pero esto es lo menos frecuente. 

En otras ocasiones las señoras acuden al lugar donde trabajo por otros motivos y cuando nos topamos en los pasillos suelen comentarme que sus hijos continúan bien después de que hablamos.

 A veces después del abuso los niños no se sienten maltratados o traumatizados y al acercarse a la adolescencia, cuando empiezan a conocer el comportamiento sexual adecuado e inadecuado, el recuerdo del abuso y el silencio puede llevarlos a sentirse culpables, que no merecen nada bueno, creer que son homosexuales (los niños) y que ya están “manchadas” (las niñas).

En una ocasión, una niña de 11 años que me la llevaron por abuso, aparentemente no hacía mucho caso y escuchaba con indiferencia lo que yo le decía a su mamá. Volteé con ella y le dije “seguro que has escuchado que las muchachas que se dejan manosear son unas voladas”.  Asintió viéndome con ojos asombrados, “Pues lo que te pasó a ti es diferente” le dije, “tú eras una niña y no te quedó más remedio porque es difícil luchar contra un adulto, no tienes la culpa y eso no te ensucia ni te mancha ni eres mercancía defectuosa.  Tampoco eres una “volada”. Tu cuerpo es hermoso y virgen”. Claro no fue así de autoritario lo que conversé, y ahora les voy haciendo preguntas y juntas llegamos a estas conclusiones.

Siempre me impresiona ver el cambio, la tranquilidad y la manera como se relajan y se sienten en confianza. Su actitud cambia diametralmente. Y esto es muy gratificante y es lo que me mantiene trabajando en esto. 

Hay mucha confusión en este tema aunque cada vez menos, o eso quiero pensar.  Por ejemplo una vez llegó una madre angustiada porque la maestra de su niño de 8 años le había dicho que era gay y que lo aceptara y lo quisiera como es.  Esto fue porque encontró al niño con otro de su edad y de su sexo en exploración sexual.  En otras ocasiones un niño de 12 abusó de su primo de 6  (intentó penetrarlo por el ano) y un profesional le dijo  a los padres que era un comportamiento normal, curiosidad porque iba a entrar a la adolescencia. 

En el primer caso, el niño no es gay y en el segundo, se trata de abuso sexual y ya veremos por qué, no es un comportamiento sexual normal para un niño  de 12, todo esto lo ampliaré en la próxima entrada.


lunes, 19 de enero de 2015

Deconstruyendo el amor en los contextos de abuso sexual



Pareciera mentira que en ocasiones se puede confundir el amor con el abuso, pero es cierto que a veces puede resultar muy confuso para las mujeres, sobre todo si viven el abuso en la adolescencia temprana porque la persona que abusa, seduce, habla bonito, ofrece amor... Por esta razón les ofrezco esta traducción que aclara estos aspectos.


De construyendo el amor en los contextos de abuso sexual
Sue Mann[1]

Esta reflexión explora el ámbito complejo de las experiencias de las mujeres sujetas al abuso sexual cuando era niñas. Muchas de las circunstancias del abuso sexual infantil puede contribuir a una considerable confusión acerca de los entendimientos y experiencias de amor, ya que el abuso con frecuencia ocurre en los contextos descritos como amor. En algunas circunstancias la persona que ha abusado ha sido, en ocasiones, amable con la niña. Esta pequeña pieza ofrece algunas reflexiones en las opciones que tiene los y las terapeutas para responder a las mujer es en estas circunstancias.

Recientemente me consulto una terapeuta en relación a su trabajo con una joven con la que se reunía acerca de los efectos del abuso que vivió de niña. Habían llegado a un callejón sin salida en su trabajo. La joven estaba sintiendo que había mucho que agradecer a la persona que había abusado de ella -él le había enseñado a cantar; había tenido interés en sus estudios que le habían permitido a ella tener una educación que de otra manera no hubiera estado a su alcance; él había fomentado su aprendizaje por lo que ella se sentía muy contenta; y también  había abusado de ella en todo este teniendo. Las preguntas que la joven se encontraba haciendo eran: "¿Cómo puede alguien ser tan cariñoso y tan mal al mismo tiempo? ¿Cómo puede la gente que te ama, hacerte daño al mismo tiempo?" Esto  la dejaba con la convicción de que si él era claramente una persona tan cariñosa, "ella por lo tanto tendría que ser mala persona".

Esta pregunta no me sorprendió. Con frecuencia escucho de las mujeres que la persona que las ha abusado también ha sido "cariñosa" o "amable" o "gentil" y que esto ha creado una considerable confusión en ellas. Algunas veces las otras relaciones en la vida de la niña han sido violentas y abusivas de manera que ellas han visto el abuso sexual no tan malo como otras formas de abuso a las que han sido sujetas. Las mujeres me han dicho como la persona que abusa de ellas les ha dicho "lo mucho que las quieren". También he escuchado de las muchas veces cuando un adulto que realiza el abuso habla de como es importante que la niña "le corresponda a su amor", que ellos eran "vulnerables" y "necesitaban" el "amor" de la niña.

Como terapeutas, ¿como podemos responder a estas situaciones? En un aspecto, esto es directo. En contextos de abuso sexual el "amor"  con frecuencia es usado por el adulto como una práctica de poder para tener ventaja sobre una niña que tiene menos desarrollo en las habilidades para resolver problemas y en hacer distinciones acerca de lo que es y no es amor. Esta confusión de amor y abuso puede ser en ocasiones una táctica/estrategia deliberada para asegurar la sumisión de la niña. La atención y el cuidado se pueden tomar para preparar a la niña para que le sea más difícil resistirse o decir no debido a lo especial de la relación y las cosas que perderían si se negaran. De esta manera, se toma ventaja de la confianza de la niña en el adulto.

Cuando escucho a las mujeres hablar de su confusión acerca de las formas cariñosas que el adulto que abusaba de ellas demostraba, pienso en todas estas cosas. En estos momentos he jugado con la idea de quizá darle una pequeña plática de "las tácticas de las personas que abusan", o una breve discusión acerca de "lo que es amor". Y aun cuando he hecho esto en el pasado, he notado que esto no necesariamente ofrece alivio a la mujer con la que hablo por la confusión, la duda o sentimientos de culpabilidad. Cuando hago declaraciones o enjuiciamientos acerca del significado de las acciones del adulto, de alguna manera siento que no honra la complejidad de lo que se ha esperado que la niña maneje ye tienda. Tampoco parece reconocer la complejidad de los efectos de esto que pueden continuar para ellas en su vida de adultas.

Así que que ¿qué es lo que me apoya en estos momentos y que he encontrado que me ayuda a seguir adelante? Lo que mas me apoya en estas conversaciones es pararme por fuera de la idea de que el adulto o la relacionen cuestión tiene que ser o de amor o de abuso, y en su lugar pensar y hablar de los actos de amor, y los actos de abuso. Quiero dar oportunidades  a las mujeres con las que trabajo a que identifiquen los actos de amor que han sido significativos para ellas en su vida, y porqué han sido significativos, y separar estos de los actos de abuso que han tenido efectos bastante diferentes.

A veces ha sido de ayuda simplemente empezar con reconocer la confusión y todo lo que pueda significar. Reconocer la confusión acerca de la cuestión del amor puede ofrecer un punto de entrada a conversaciones que resaltarán lo que es valioso  para la mujer. Cuando las mujeres expresan confusión acerca de las consideraciones del amor y quieren aclararlas, podemos explorar qué significa esto para ellas, por qué es importante para ellas, y que es lo que esto dice de ellas. Esto abre espacio para historias de las maneras en que el amor ha estado jugando un papel en la vida de la mujer, los actos de amor que ellas han demostrado hacia otras personas. Una vez que hayamos explorado porque el amor es significativo para ellas, los valores que son importantes para ellas, podemos examinar como estos calores han sido violados por el abuso. En circunstancias donde las mujeres se han sentido como "la mala persona", la confusión también puede ser un testimonio de su resistencia ante esas ideas. Al desempacar la confusión podemos encontrar oportunidades ara revisar ideas acerca de la responsabilidad por el abuso.

Con el tiempo, podemos también trabajar juntas para identificar la historia de las habilidades de la mujer para discernir loa actos de amor de los de falta de respeto o abuso. Trazar la historia de estas habilidades puede llevarnos a una descripción y una apreciación más rica de ellas. Y a su vez esto puede con frecuencia capacitar a la mujer para que desarrolle mas adelante estas habilidades en su vida actual y en sus relaciones.

También, tengo curiosidad acerca de cómo se nombró el amor en la relación con la persona que actuó de forma abusiva hacia ellas: "¿quién le llamó amor a esta relación?  ¿Hubo veces en que se le podría haber llamado amor y otras en las que se le pudo haber llamado de otra manera? ¿Cómo hubiera querido llamarla si le hubieran preguntado? ¿Cómo le quiere llamar ahora?

Un importante tema en estas conversaciones incluye asistir a la mujer alejarse del sentimiento de"la mala persona". Cuando las mujeres pueden reconsiderar cómo podría verse el amor, si estuviera en lugar  del abuso, puede hacer una gran diferencia: "el podría haberme enseñado a andar en bici y decirme que buena era para eso sin asustarme", "él hubiera ido a ver un terapeuta -como yo tuve que hacerlo-en lugar de esperar que yo siendo niña lo cuidara".

Cuando este tipo de clarificaciones se puede hacer, con frecuencia escucho a las mujeres desarrollar una clara expectativa de disculpa de la persona que abuso y algunas veces una sensación de tristeza por la persona.

Para personas que han sido sometidas a abuso sexual cuando eran niñas, las preguntas sobre el amor puede ser compleja. A veces  una mujer con la que trabajo pudo haber pensado alguna vez que la relación que ellas tenían con un adulto particular era de amor y aun ahora entender que esta era una relación completamente abusiva. Otras veces, una mujer quiere reconocer el abuso que han vivido y todos los efectos de esto, mientras que también se sostienen de alguna manera los actos de cariño que sintieron de este adulto particular como separado de los actos de abuso. Otras veces, una mujer hablará simplemente de su confusión hacerla de estos temas.

En mi trabajo, trato de mantenerme abierta a los deseos y conocimientos particulares de la mujer y explorar los discernimientos que ella hace en este terreno. También trato con cuidado explorar los efectos de cada conversación que compartimos acerca de estos temas.

Continuo aprendiendo mucho de las mujeres con las que trabajo acerca de los actos de abuso y los actos de amor.


Traducido por Marta Rivera del International Journal of Narrative Therapy and Community Work 2004 No. 3  www.dulwichcentre.com.au



[1] Sue Mann ha trabajado en Adelaida en el área de abuso sexual infantil en los últimos cuatro años. También es parte de los maestros del Dulwich Centre y ahí la puedes contactar.